martes, 31 de mayo de 2016

Torpedos y Misiles



Pues sí, Matías, torpedos y misiles es lo que ronda estos días por el pueblo. Y es que la gente se crispa demasiado, a mi entender. Y de lo más mínimo hacen montañas. Cuando lo que hay que hacer llevarse bien. ¡Caramba! Que para cuatro gatos que somos encima mal avenidos.

Pero mira tú por dónde, la mejor avenencia me ha venido de donde menos me la esperaba: del fútbol. Mi Antonio, que tras tantos años allí se ha acabo haciendo del Graná, quería ver el partido. Vale, por mi estupendo. Ya sabes que el fútbol no me gusta, pero verlo en un bar siempre es interesante, al menos puedes malmeter a gusto. El caso es que me lo llevé a la peña del Barça. Yo antes solía ir a la del Madrid, que por dos duros de metías una cosa en el cuerpo que no era normal. La del Barcelona la tiene ahora el Pepe, que además de ponerte las copillas con un arte que no veas hasta te canta,  toca la guitarra, la bandurria y lo que le eches encima. Y su nene, que es de esos modernos que sólo escuchan música de ladridos, pero también muy buena gente.

El caso es que llegamos allí a ver el partido y se me cayó el alma a los pies. Una silla reservada y vacía tenían puesta. Y cuando me acerco a mirar veo que era para Luis el Cañón. Que yo no sabía nada, pero me pusieron al día de lo que le pasó al pobre. ¿Te acuerdas cuando la Paquita dijo de montar el aseo ese en el patio? Pues él fue quien nos hizo toda la obra.

Al final perdió el Graná, y  mi Antonio se quedó ahí con su regomello, pero en lugar de malmeter o quejarse brindamos con un cava cortesía de la peña. Y es que hay que ser empático, que dicen ahora los pichicólogos estos modernos.

Pues mira tú que eso de ver un partido de tu equipo en la peña contraria, y que salgamos todos tan amigos, la gente lo ve como algo raro. Claro, están acostumbrados a tirarse misiles  los unos a los otros en los feisbus y demás. Luego  pasa lo que pasa con los calentones: que dice uno lo que no quería decir. O si quería, pero no así. Esta semana me lo he pasado bomba, con la cosa esa que tienen los mozuelos con la biblioteca. Unos quieren que la abran para ir a estudiar, y otros que dicen que no. Pero antes dijeron que si, aunque no de esas maneras. Vamos, que yo que sé, pero el tema es que ahora hay más peleas de patio a costa de la biblioteca que las que había cuando iba mi Juanillo a hacer los trabajos estando en Isabel la Católica.

Ni se, ni casi quiero saber, quién tendrá la razón, pero sí está claro que unos daban más datos y otros más insultos. ¡Y hasta se acusaban de ser troles! ¿Tú sabes lo que es eso? Yo tampoco, pero luego me enteré que es un metiche de los de toda la vida. Pero como ahora hay que poner nombre moderno a todo pues los llaman troles. Y además son anónimos, por lo visto. Vamos, que se cambian el nombre. Yo eso no lo entiendo. En el fesbus me llamo yo … pues con mi nombre de toda la vida, a ver si después de setenta años de amigos te lo voy a tener que decir ahora.

Así que mientras que llevarse bien está casi mal visto, otros se tiran misiles y los Rocieros tiran cohetes. En dos partes: una para ir y otra para venir. A mí lo de los cohetes me da un poco lo mismo, me bajo el sonotone y listo. Pero el pitostio de tráfico yendo con sus carretas por mitad de la calle es más delicado. Que es un día al año, sí. Como también es una vez al año la semana santa o la cruces o el etnosur o… Total, que al final tenemos los 365 días únicos al año. ¿Y qué vamos a hacer? Pues disfrutarlos como podamos y ya está.

Como diría el chiquito ese de la calzada, más torpedos son los que lanzan misiles que los que tiran cohetes. Lo que hay que tirar son buenas cañas, así que venga ¡Pepe! Ponte otras dos cañicas pa mi Matáis y pa mí, que hoy nos toca brindar por un amigo.

sábado, 7 de mayo de 2016

Y vuelta al ajo...



Pues sí, Matías, y vuelta al ajo Mariana. Volvemos a tener elecciones en na y menos. Lo mismitico que en el patio de la escuela: tardan más en echarse las culpas de quien empezó que en ponerse a resolver el problema real.

Al menos se van solucionando cosas. Parece que eso de estar esgobernaos es la única manera de que realmente se gobiernen los problemas. Tenemos ya nuestro Chare bendito. Que pa parir y buscar pediatra no, pero para casi todo lo demás nos vale. Ya pulirán los flecos que les quedan. O eso espero. El otro día acerqué a mi Lucía, que la pobre estaba con los sudores de la fiebre y no había manera de bajarlos. Y atendidos de lujo, pero claro, sin pediatra de urgencias.

Y si volver a tener elecciones es ya cansino de por sí, tener el barrio otra vez en plena ebullición es casi más. Ahora las cruces, sin que apenas haya dado tiempo a que se vaya toda la cera de semana santa de las calles.

Yo esperaba que estuvieran los jóvenes en la manifestación del día 1, pero no. Al menos este año si que se veía más gente reclamando lo que tanto trabajico nos costó a nosotros echar a andar. Pero claro, si nosotros a nuestra edad preferimos echar un vínico en las cruces a ir a seguir luchando, imagínate el ejemplo que les damos a los mozuelos.

Pues ahí estaban todos, el juego pelota menos en pelotas que el resto del año. Aunque ya no es lo que era. Antes tenías tus bailes, tus Flash o tus  Crisant a altas horas de la mañana. Que antes eran pasadas las diez, ahora antes de las doce parece que no es suficientemente de noche.  Y la Mora a reventar de botellones de esos. ¡¿Pero no tenéis los chiringuitos al lao, alma cántaros?! Pues nada, los chaveas a lo Juan Palomo en frente de la fiesta poniéndose puícos. Eso es como si te pones en la puerta de Condepols y dices que has estado trabajando.

Otro fin de semana sin poder echar la partidilla ni nada. Al menos estaba bonica la calle. Lo poco de calle que respetaron. Y eso si, por la mañana temprano todo limpico. Para mí que hemos gastado más en rejas y lejía que en aguardiente.

A este paso vamos a tener que vallar el pueblo entero, y ríete tú de cuando lo hacen en Etnosur. Que entre la incontinencia urinaria, los robos en casas, en bancos y en cortijos se plantea uno muy seriamente dejar en casa el garrote de palo y sacar el del estilete de cuatro cuartas. El “flan güest” ese de las pelis de Chón Güein.

Así que a ver si ya empieza la cosa a enderezarse. Y los chavales van más a la feria del libro que a la de las cruces, los políticos más a sentarse a charlar que a repetir elecciones, y nosotros más a las cartas que a tanto hablar que para eso hemos venido. ¡Jefe! Ponte otros vínicos y un puñao de garbanzos, que con dos órdagos me ha dejado listico aquí el compadre.