viernes, 9 de septiembre de 2016

MedioNormalidad



Pues sí Matías, vuelta a la medionormalidad. Y es que después de este Agosto no sabe ya uno lo que es normal o no.

Al final me lio mi Juan y me he terminado por mudar al sur. ¿Sabes en qué se parece a la zona norte? Pues más o menos en nada. Todo llanico, ni una mala cuesta a no ser que quieras ir al pueblo. Vamos, lo contrario que arriba, que las cuestas desaparecían al llegar a Alcalá. Y los edificios, ¿Qué me dices? Pasaba yo horas, ¡Años! Pateándome el llanillo, la calle Llana, la Veracruz, y todas esas; no había día que no encontrara un cierre que no había visto antes, o descubría una cornisa o un escudo heráldico en el que nunca había reparado.

Ahora estoy de lujo, no me puedo quejar. Pero se echa en falta ver algo más viejo que uno. Hasta las iglesias son modernas. ¿Dónde se ha visto eso? Claro, ahora soy yo el más viejo vaya casi adonde vaya. Y mira que hay sitios donde ir.

Cuando sí me alegro en por la noches. La noche no lo cambio por mi tejuela. ¡Qué fresquito! Y es que va a ser verdad eso que decían del barrio de avefrías: es cruzar la carretera de Montefrío y te tienes que echar una toquilla por los hombros pasadas las diez. Al menos se mantienen las buenas costumbres, y me saco mi silla a la puerta para charlar con los vecinos. Mientras haya aceras, no todo estará perdido.

Lo que si me ha venido de lujo, manque quede feo decirlo, es que un tuerto haya leído la programación de los festivales de agosto. Entre mudanzas y adaptaciones no pude ir a casi nada. Pero el karma ese que dicen los jipis parece que estaba de mi parte. ¿Qué no podía ir a ver al Menese en el flamenco? Pues, que en gloria esté, se dio de baja permanente. Si, hubo flamenco, pero ya no era igual. Ojalá lo hubiera podido ver, y más ojalá él hubiera podido cantar.

Mi Lucía deseando ir a ver al Barrio. Ya ves tú, que a mi estos modernos no me gustan demasiado, y además aún estaba terminando de pintar la puerta de la cochera. Pues se anula por no sé qué el concierto. Hala, otro problema quitado de encima. Brocha y al tajo.

Luego me compró entradas mi Antonio para los carnavales. A mi Paquita sí que le gustaban. Yo es que nunca me entero de lo que dicen. La mala leche sí, pero bien entendida. Eso de que se metan con todos los políticos y la gente popular, pero con gracia, me encanta. Pues nada, también se anuló y aproveché para terminar de pintar el patio  y ya tenía la casa lista.

Si no hay mal que por bien no venga. Lo que falta de un lado pues se pone de otro. Si no mira tú el ratejo más bueno que echamos el día de los fuegos. Volvimos a mi antiguo barrio (no hace ni un mes que me mudé, pero ya es antiguo), y sólo por volver a disfrutar del norte mereció la pena. Y a mi Lucía le encantaron los fuegos. ¡Si hasta pillamos sitio en Consolación! Todo porque unos decían que había, otros que no, otros cabreados porque no se enteraban de nada, otros diciéndoles que parecían tontos, que lo habían publicado en el Facebook… Yo si me enteré, porque en el fondo soy un modernillo. Pero evidentemente no todo el mundo tiene para leer estas cosas. Con cuatro carteles, un anuncio en el parte de la radio y otro en el periódico todos aviados.

Lo que ha vuelto este año ha sido el cine de verano. ¡Eso sí que me gusta! Fui yo solico a ver la guerra de las galaxias. Ya iba siendo hora, que la primera me la perdí porque estaba naciendo mi Antonio y luego no he vuelto a ir al cine. Otro día fui con mi Lucía a ver una de la cabeza por dentro de una muchacha de su quinta más o menos. “Al revés”, se llamaba. No me enteré muy bien de qué iba, pero la nieta se lo pasó bomba.

Y ahora de vuelta a la medionormalidad. Todos se han ido, cada mochuelo a su olivo. Y yo estrenando olivo. Así que no sabes lo que te agradezco que hayas bajado a hacerme una visita.

¡Manolo! Ponte otros dos quintillos. Pero ya sin tapa, que me he saltado la dieta por tres veces en lo que va de noche.

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