sábado, 25 de marzo de 2017

Correr y Cantar



Pues sí, Matías: correr y cantar. Antaño era coser y cantar, pero ya pocas cosas se arreglan, hogaño estamos en la era del tirar y comprar y del correr y cantar.

Miento, también del comer. Sólo salimos en los papeles por esas tres cosas.

El otro día el Argiñano, ese que cuenta más chistes que papas ha pelado, haciendo una secretaria. No sé cómo le saldría, la verdad, que no soy yo muy de ver esos programas de cocina. Pero es que una secretaria en la tele, hablando de Alcalá, y que no salga el Nito Gutiérrez… no sé yo, eso ni es secretaria ni es ná.

En lo del correr tampoco nos quedamos cojos, valga la redundancia. Rara es la semana que no sale alguien de Alcalá o de la Sierra Sur en general ganando alguna competición de esas. Mira si son raros los mozuelos, que los ves embotelladando los coches en la puerta de la escuela para recoger a los bambinos, y luego se van vestidos de fosforito a corretearse los llanos o lo que sea menester. ¿No será más lógico hacer del andar o correr una costumbre? Pues no, estos van a doble o nada. O me hago mil kilómetros en bici para luego hacérmelos de vuelta al trote, o cojo el coche hasta para llevar al chavea de catequesis a la piscina.

Me acuerdo yo cuando iba en bestia, allá por el año de la lana, a ver a mis amiguetes a Porcuna. Salía a las cinco de la mañana y volvía más o menos a la misma hora, apenas si teníamos media hora para charlar porque el resto era viaje. Eso ya no se lleva, ahora tiene que estar todo hecho, en lo del tirar y comprar que te decía. Ahora se corre sólo por dónde se corre, y el resto en coche. Se va en bici no a hacer los mandaos, sino a las rutas del nosecuantos, y la vuelta en coche porque hay que descansar. ¿No será más lógico coger la bici para todo y dejar el coche para viajes largos? La lógica, amigo mío, parece estar más pasada de moda que las coderas en las pellizas de pana.

Correr y cantar, cantar y correr. La niña del Pérez, la chiquitica, también es raro el día que no sale en los papeles por una cosa y otra. Ahora con los del cine de Málaga, luego en la tele en nosequé gala, más adelante en otra cosa… Chapeau por ella, eso sí, y que vaya por delante: no todas las criaturas que salen fuera a ganarse la vida hablan tan bien del pueblo. Roko por aquí, Roko por allá, y aún seguimos, según la Víboras, orgullosos de respirar su aire. ¡Pero si no le dará tiempo ni a respirar para sí misma! ¡Cómo nos va a dar aire a nosotros! No hay término medio: o la juventud no para de currar o no encuentran dónde hacerlo. No se administran, que si esta cantara en lugar de mil coplas sólo diez, habría sitio para otros nueve. Pero nada, ahí, a salir en cada sarao que se le presente. Y ahí yo, que no me pierdo ni una de sus apariciones.

Si no fuera poco con correr y cantar, están los que dan el cante corriendo. ¿Tú te crees que es normal que la muchachada del pueblo se líe a dar vueltas de madrugada corriendo detrás de los zombies? Pero zombies modernos, no los de antes que eran como dios manda: el Bela Lugosi los sacaba de las tumbas por la noche para que le trabajaran el campo, en La Legión de los Hombres sin Alma creo que era. Eso sí es algo útil y próspero, más en estas tierras en las que en lugar de industria sólo tenemos campo y tiendas. Sin embargo los de ahora nones, no son  capaces de currarte los sembraos ni de instalar un mal riego por goteo. Estos de ahora se limitan a correr (¿No es recurrente eso de correr tanto en el pueblo?) y pillar a otros para convertirlos en muertos vivientes.

Si lo piensas bien no es tan descabellado: ¿Qué es lo que quiere la juventud actual? Que se le escuche, así que cuanto más alto griten y canten, mayores serán las probabilidades. ¿Qué pueden hacer aquí? Huir por patas, la verdad, así que a correr se ha dicho. ¿Qué pasa si pese a estar tan preparados para todo se quedan en el pueblo? Que parecen muertos andantes. Todo tiene su lógica.

Lo que no es lógico es los fríos estos que van y vienen y los calores que vienen y van, así que no se si pedirme una coñác calentica o un tinto de verano. Hoy te dejo a ti la elección. ¡Juanillo! Ven acá p’acá que mi compae te requiera la ronda postrera.

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